Hace poco he leído en Createch540º un artículo de Silvina Campanini sobre “El liderazgo que lleva a la acción”, en donde habla de las cualidades que ha de tener un líder y el reto que supone dirigir bien un equipo.

Sin embargo, si muchas de esas cualidades las tiene también el trabajador, la tarea del líder es más fácil. Una deportista en el puesto adecuado es una trabajadora excelente. No son solo los valores del deporte sino el cómo se prepara para llegar a lo más alto, las cualidades que aprende, las habilidades que desarrolla.

Hoy en día, las empresas deben estar renovándose y adaptándose constantemente, si quieren ser competitivas en un entorno en el que todo cambia rápidamente. A la deportista le pasa esto mismo con frecuencia, por lo que es buena adaptándose a nuevos escenarios y tiene facilidad para desarrollar nuevas habilidades.

Una buena deportista está acostumbrada a planificar, bien sea a corto o largo plazo y sabe que siguiendo el plan con disciplina puede llegar a la meta marcada. Esto llevado a la empresa, significa que le permite tener la visión total de un proyecto y saber cómo transformar la estrategia en acción.

Asimismo, ha aprendido a controlar la ansiedad y a trabajar con presión, es tenaz, rara vez se da por vencida, por lo que en el trabajo, si un camino no es viable, buscará otro que lo sea, y a medida que vaya siendo más eficaz, se volverá más eficiente.

Del mismo modo, la deportista está constantemente evaluando el camino a su meta, lo que le hace ser buena gestionando el tiempo y priorizando. En una empresa es esencial tener trabajadores con estas dos características.

Otra de las cualidades que tiene una deportista de élite es el verdadero autoconocimiento, ya que es algo imprescindible para competir al máximo nivel. Y cuando digo verdadero, me refiero a sincero, porque es difícil y duro llegar a conocerse y reconocer los defectos ante ella misma y ante su equipo técnico. Este autoconocimiento le hace ser humilde, Humilde cuando le critican, y aprende a distinguir la crítica constructiva para aceptarla y corregir, de la que no lo es y conseguir que no le afecte. Sabe que con su esfuerzo no tiene que impresionar a nadie, nada es apariencia, en el deporte no te puedes auto engañar, no sirve de nada.

Para trabajar en equipo es conveniente ser humilde, y saber que tú no eres la única, formas parte de algo mayor en donde todos cuentan, la deportista sabe subsumir sus egos y metas individuales bajo las metas del equipo. Además, ha aprendido a escuchar al entrenador y a saber ser dirigida, por lo que hará lo mismo con sus superiores.

La buena deportista trabaja tanto en el plano físico como en el mental, lo que le permite desarrollar una acción en plena concentración, sin que nada le distraiga, no importa el entorno. Esto es una ventaja en las empresas de hoy en día, en donde lo que prima son los espacios diáfanos, sin despachos.

La buena deportista tiene mentalidad de campeona, que significa tener una meta e ir a por ella, aprovechando al máximo todos los elementos que tenga a su disposición, no gastando sus energías mentales enfadándose en las situaciones problemáticas, sino transformándolas en su beneficio.

Con todo esto… ¿qué empresa no querría contar con una deportista de élite en su plantilla?

 
Pilar Calvo
Campeona de España de tiro olímpico – skeet