Sharon Calderón-Gordo Iglesias

Esta semana hemos sabido que tres jugadores del equipo de fútbol de la Unión Deportiva Arandina (equipo de tercera división de Aranda de Duero) han sido denunciados por una presunta agresión sexual a una joven aficionada.

No son estas líneas para entrar a dilucidar cuestiones que sólo competen a las autoridades pertinentes, sino para manifestar el tremendo asombro por algunas de las reacciones tras conocerse la noticia.

La más llamativa hasta ahora, sin duda, se produjo el miércoles día 13, en El Transistor (Onda Cero): José Ramón de la Morena (director del programa) entrevistaba a Diego Rojas, entrenador del Arandinas. Una entrevista que ahondaba en las consecuencias deportivas que pudiera tener la presunta agresión y en la que se dijo «lo esperado»: que era terrible, que era algo que no debía suceder, &c.

La sorpresa llegó cuando, una vez finalizada la charla con el entrenador, De la Morena iniciaba un muy breve, pero extraordinariamente pasmoso diálogo con el periodista Israel Pascual, al que preguntaba lo siguiente: «¿Es una chica muy desarrollada que, a lo mejor, pueda aparentar más de esos 15 años?». Pascual respondía que  gente que la conocía le había dicho que era «una chica mona» .

¿¡Qué clase de  pregunta es esa!? ¿Qué relevancia tiene? ¿Seria «menos agresión» si la chicha aparentase 25 años, por ejemplo? ¿Y qué pasa si es «mona»? ¿Estaría más justificado lo que le ocurrió? He de confesar que no daba crédito a lo que había oído: tal es así, que al día siguiente volví a escuchar el programa porque seguía sin poder creer lo que había escuchado.

Parece increíble, pero una pequeña conversación de poco menos de un minuto encierra todos los prejuicios machistas a los que las mujeres víctimas de abusos sexuales y violaciones se tienen que enfrentar (estaríamos ante la síntesis del machismo): si te ha ocurrido es porque a lo mejor estás muy desarrollada o porque eres muy mona… ¡la culpa es tuya! ¿¡A quién se le ocurre tener pecho, caderas y ser guapa!?

Antes de escuchar lo que escuché en El Transistor, no creía que ciertas cosas tuviera que ser explicadas… ahora sí: la culpa de una agresión sexual, siempre, sin excepciones es del agresor, y nunca, en ningún caso, de la víctima. Da lo mismo la ropa que lleves, la edad que tengas, no importa lo que hayas bebido, lo que hayas dicho que harías… cuando dices «no», es exactamente eso: «no».

Escucho casi como un mantra eso de que «hemos avanzado mucho». La cuestión es  «¿desde cuándo?». Porque si la referencia es el siglo XVIII, rotundamente hemos avanzado muchísimo (¡imagínate que ya podemos votar!); pero cuando las encuestas dicen que el 27,4% de los jóvenes consideran «normal» la violencia de género en una relación y un 52,6% de las adolescentes cree que en una relación el hombre debe proteger a la mujer, es evidente que todavía queda mucho por andar.

la foto de portada es  Manhood: The Bare Reality  de Laura Dodsworth

pero la hemos tenido que cambiar porque a facebook le parecía inapropiada.